La temperatura de la mezcla es uno de los factores fundamentales
para que el proceso de compost se realice de forma eficiente.
El compostaje es un proceso de degradación de materia orgánica de forma aeróbica. En él, la temperatura de la mezcla constituye uno de los factores esenciales para la obtención de abono de calidad.
Si bien existen diferentes tipos de clasificaciones de las etapas del proceso, la mayoría de los autores coinciden en que existen al menos cuatro fases bien diferenciadas: dos mesófilas, una termófila y una de maduración. En ellas, las temperaturas varían y su medición resulta buen indicador para determinar si la mezcla se está biodegradando correctamente.
Es de destacar que el cumplimiento de cada una de las fases tendrá su importancia. Sin embargo, será la termófila la que adquiere mayor relevancia, atento a que allí se produce la inoculación de la mezcla: las temperaturas ascienden del tal forma que provocan la higienización del compuesto.
La termófila
Constituye la segunda etapa del proceso, aproximadamente luego de dos semanas de comenzado. Aquí se espera que las temperaturas puedan elevarse hasta los 70°C. Este máximo resulta el ideal para que la pila se “limpie” de agentes patógenos. Sin embargo, en compost de baja escala (tipo hogareños o de balcón) es muy difícil conseguir que se lleguen a temperaturas mayores a 55 ºC y casi imposible sostenerlas por un lapso prolongado de tiempo.
Es por ello que, más que nada en estos casos, otros tipos de factores adquieren relevancia para ayudar a la descomposición de los orgánicos, como el tipo de residuos que ingresamos, la periodicidad de la mezcla, el nivel de humedad y de pH, entre otros.
Relación tiempo/ temperatura
Sin perjuicio del ideal de 70°C que se recomienda para la correcta higienización del compost, es posible alcanzar los mismos resultados con menor temperatura durante más tiempo o con mayor temperatura y menor tiempo.
Organismos oficiales de control, como el SENASA de Argentina, se guían por parámetros de calidad previamente determinados (como la Resolución conjunta 1/2019 SCYMA- SENASA) y recomiendan indicadores para los compost que estén destinados a la comercialización. Estos parámetros pueden ser de utilidad para los realizados a menor escala:
* Sistemas abiertos de compostaje con volteo: se recomiendan temperaturas mayores a 55 ºC durante 15 días con al menos 5 volteos.
* Sistemas abiertos de compostaje estático: se recomiendan 3 días consecutivos a 55 °C con cobertura (lona, nylon) para asegurar temperatura en la superficie de la pila.
* Sistemas cerrados de compostaje: se recomiendan temperaturas mayores a 60º durante, al menos, 7 días.
Instrumentos de medición
Al ser el compostaje un proceso biológico, durante su transcurso las variaciones de temperatura se darán de forma natural. Sin embargo, es usual que en las primeras experiencias se esté más expectante de lo que ocurre. Así, es posible recurrir a diferentes métodos de determinación de las variaciones, como los de observación y tacto y su comparación con el exterior, o bien con aparatos especiales.
De esta manera, en caso de que nos interese saber el paso a paso del proceso, se puede experimentar y medir con precisión las temperaturas de la mezcla y así conocer con más detalle cómo es su desarrollo. Asimismo, permitirá corroborar si se cumple o no con una etapa termófila.
Para ello, se requiere de un termómetro tipo pincha carne o termómetro para suelo que permita tomar la temperatura de la parte central de la pila (o cama) para tener un valor más representativo. Esto, porque los extremos o la superficie de la mezcla que están en contacto con el aire tendrán una temperatura menor que el resto de la pila.
Las temperaturas que podemos registrar son diferentes según las etapas:
* La primera etapa mesófila: los organismos presentes viven en temperaturas entre los 10 °C y los 45 °C. Es decir, que en los primeros momentos de la etapa la pila debería tener una temperatura promedio similar a la del ambiente. La duración de esta etapa es de entre 2 a 20 días, dependiendo de las condiciones ambientales y de los orgánicos que se agreguen.
* La segunda etapa es termófila: los organismos presentes viven en temperaturas entre los 45 °C y los 70 °C. La pila debería superar los 55°C durante 15 días con al menos 5 volteos para su correcta pasteurización.
* La tercera etapa es mesófila (por segunda vez): La temperatura del material disminuye hasta ser similar a la del ambiente. Durante esta etapa debe alcanzarse la estabilidad del compost. Su duración no debe ser menor a los 60 días.
* La cuarta etapa es la de madurez: El material se sostiene a temperatura ambiente. La duración de la etapa depende de que todos los materiales se hayan biodegradado a simple vista, por lo que puede durar hasta tres meses.
Fuente: INTI (2018) Fotos: Getty images
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