Este proceso implica la actuación conjunta de lombrices y microorganismos para la transformación de la materia orgánica en humus, a diferencia del compostaje que solo utiliza microorganismos (bacterias, hongos y levaduras).
Una de las principales ventajas de utilizar lombrices es que la descomposición de la materia se realiza de forma mucho más rápida que sin ellas. Este dato es muy importante si tenés un #compostdebalcon o un compost a baja escala, ya que te ayudará a acelerar los procesos de descomposición de tus orgánicos.
El vermicompostaje posee una buena bioestabilidad y logra un equilibrio natural que surge de la actividad de los invertebrados. El desenvolvimiento de las lombrices en el micro hábitat que conforma la compostera provoca la mezcla y fragmentación de los compuestos de forma natural y permite la entrada de oxígeno contínuamente.
Asimismo, el humus que se obtiene a través de esta técnica es de mayor calidad que el compost y más fértil, al contener una buena cantidad de nitrógeno, potasio, calcio y fósforo. Estos elementos son fundamentales para enriquecer y mejorar la estructura de los suelos, prevenir la aparición de plagas y evitar la sequedad.
También, podés reutilizar las lombrices muchas veces, ya que ellas irán descomponiendo los orgánicos del contenedor a medida de que se les vaya proporcionando. Las lombrices californianas son muy resistentes a los cambios de temperatura, tienen una buena expectativa de vida (aproximadamente de 4 a 5 años) y son muy prolíficas.
Hasta ahora son todas ventajas las que implican la utilización de lombrices en el compostaje. Pero también hay que tener en cuenta ciertos recaudos: la humedad es uno de ellos.
Las lombrices se alimentan vía absorción y no lo podrán hacer si la mezcla está seca o con poca humedad. También, si hay mucha humedad se les dificultará respirar, ya que lo hacen a través de su piel. Mantener un cierto equilibrio en las condiciones del hábitat hará que nuestros aliados trabajen de forma efectiva en una rápida descomposición. Una forma práctica para determinarla es “la prueba del puño”: tomar un puñado de mezcla con una mano, apretarlo y comprobar que esté húmedo sin que se desprenda una gota de agua. Esto servirá para constatar de forma fácil y rápida si hace falta o no hidratar el compuesto.
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| Prueba del puño, con esta técnica se puede determinar el grado de humedad del compost |

